LOS GRANDES CONSPIRADORES
LA VERGUENZA Y EL SILENCIO

Generalmente culpamos a las autoridades preventoras y judiciales del fracaso en las investigaciones de este tipo de delitos y sin embargo el poco éxito es atribuible al manejo que suelen hacer el grupo familiar o las personas que rodean a la pequeña víctima. 

Los grandes conspiradores suelen ser el silencio, el temor a la reacción del entorno , la culpa - creyendo que "algo tuvimos que ver" para que esto ocurriera- y la vergüenza. Esto hace que suelan ocurrir lapsos prolongados entre la comisión del delito y su exteriorización pues en gran porcentaje de casos recién ocurre cuando existen múltiples reiteraciones o reacciones que no pueden ocultarse como lesiones visibles o embarazo. 

Si el abuso sexual es intrafamiliar el descreimiento del resto de la familia se suma a los aspectos ya mencionados. Decimos esto para demostrar que la primera respuesta al interrogante que nos propusimos es, sin duda EDUCAR. Sólo mediante la EDUCACIÓN venceremos el primer obstáculo y esto es, que la víctima comunique a su núcleo más confiable- que no siempre coincide con los familiares más próximos- lo ocurrido.-



 
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